Luces de navidad, viejos
pascueros, estrellas, establos, el comercio de Estación Central no da más de
lleno. Lo mismo ocurre en cada tienda, vendedores gritando por micrófonos sus
ofertas del día, el calor pasa los 30° y esas parecen ser todas nuestras últimas
navidades.
Niños pidiéndole al viejito
pascuero celulares, notebooks, Xboxs y lo último en tecnología, muero. Para los que somos creyentes lo que se
celebra es el nacimiento de Jesús, haya sido en esta fecha o no, y aún conozco
agnósticos que se reúnen en familia y es
el momento de compartir con la gente que amas.
¿Cuánto influyen los padres o el
medio en esto? Estando embarazada y pronto a tener un hij@ estas interrogantes
ya vienen a mi mente. Muero el día que mi hij@ de 5 años ya esté pidiendo un ¡celular
de regalo! ¿Y por qué pedir por lo demás?
Cuando el regalo debiese ser un presente no obligatorio, un regalo no esperado,
un intercambio de amor.
Sé de muchas familias en que casi
ya ni cenan por esperar el minuto de abrir los regalos, y sé también de
familias que no cenan porque la plata no alcanza para hacer algo especial.
Tuve una infancia con muchas
carencias materiales, nuestro viejito pascuero era mi querida Tía Marisol quien
nos traía regalos de Iquique. Hoy agradezco que para mí siempre será lo
primordial el compartir, el hacer algo especial, un momento agradable más que
lo que te regalen, que lo que comas o lo que tengas.
Muero de rabia y René es testigo
cuando muestran tanta tontera material en las noticias y pienso en los niños
que ven eso o la gente que vive en zonas muy aisladas de nuestro Chile y muestran una última aplicación para el Smartphone
¿?
Respeto a quien considere lo
contrario a todo esto, y no tenga problemas de dinero o en endeudarse por
regalar, pero no lo comparto y no lo entiendo.
Muchos me dirán “ahh, pero
teniendo hijos es otra cosa, espérate y
verás..”.. u “otra cosa es con guitarra”..
no no no..
Algunos pensarán que ya estoy
vieja (y es cierto), cagá o lo que quieran pero me da igual. La navidad es una fiesta para
estar con la gente que amas, compartir, y ser feliz. Este último sentimiento fue
difícil por algunos años en mi familia ya que un día 24 de diciembre falleció
mi mamá, sin embargo de eso hace mucho y lo que hoy nos convoca no es llorar su
muerte si no alegrarnos porque hoy todos la recordamos con cariño.
Esta foto es de una cena navideña pleno 80´s en la
mesa del pellejo (aún no nacía mi hermano menor Alexis), en ese entonces éramos sólo 5 nietos, hoy pasamos los 30.. aquí mi hermano mayor Roberto, Ariel, mi hermana Natalia y mi primo Felipe.
